Tengo ganas de sentarme un año a leer, a conocer otras ideas, a no pararme hasta que mi cabeza quede revolucionada... Y luego pienso que una forma de fugarse, como quien duerme cuando esta deprimido, es la lectura. Como un boomerang, te lanza lejos muy lejos de ti pero al regreso te esta nombrando. No sé para qué me sirve leer tanto, pero tengo ganas de no parar, de resolver los misteriosos trips que se reventaron Deleuze, Guattari. Tengo la esperanza de que me haga mejor persona, ya que en estos tiempos de marketing lo que vende es la idea de lo que potencialmente podamos creer. No lo que es.
Ando sintiendo ya la factura del regreso, de andar de huevoncilla por 7 meses, entregada a la observación no y si intrusiva, al asombro de otras maneras de vivir y de coexistir, a respirar otros aires, a entender nuevas ideas. Mi hermoso país me agota y me pone tan histérica. Mi padre tiene razón y me dice que no me preocupe por lo que no puedo cambiar. Y veo al mi alrededor y todos se ven desesperanzados pero a la vez parecen consolarse con grandes autos, con suntuosos looks, con sus mitos.
Me siento como cuando estudiaba ingeniería industrial. La carrera del futuro. Tenía un grado de frustración que como oleadas iba y venía. Carrera misógina, pensada y establecida para un cierto tipo de estudiantes que más adelante formaránun perfil muy claro de ciudadano. Estudié hasta tercer semestre. Tuve que tolerar que me llamaran adefecio, que me tacharan de loca porque en ese tiempo se me ocurrió leer el Tinísima de Poniatowska, por que era raver y porque era la única mujer en algunas clases y que quería dar su punto de vista. Era mi ideal ser tipo mujer de renacimiento, bueno como hombre (las mujeres no tenian posibilidad), estudiar las matemáticas y a la vez ser humanista. Sin embargo iba pasando las materias muy mediocremente. Hasta que me cambié a comunicación, que de hehco no quería estudiar sino que fue mi única opción.
Al cambiarme me di cuenta de que podía contribuir con mis ideas, que podía debatir con otros, intercambiar pensamientos, que había gente que había propuesto cosas maravillosas y que podiamos entender el mundo, al hombre, conocer y entender los por qués a través de la historia, de la antropología, la filosofía... A veces sigo pensando románticamente que encontraré un lugar donde sentirme contenta y realizada. Me pone nerviosa pensar que me quedaré en este país en ruinas eternamente amargada, imposibilitada y observando como todo va cada vez peor... comprando alegrías pasajeras y tranquilidades a meses sin intereses. Aquí no hay futuro y a la vez se extiende como una repetición incierta que promete ser peor.
En algún momento saldrá el sol o vendra la lluvia y refrescará la tierra sino en algún momento llegará la noche...